Parafraseando a V. S. Mújima, no cabe la menor duda que, el sentido del progreso de los
pueblos está, en la transformación de cada hombre y mujer en personalidades que
jueguen el papel de “personajes activos”, pero en aquellos espacios que sean
necesarios para otros, y bajo ciertas
condiciones…
Las condiciones
favorables para un individuo sano, se desarrolla en tres tipos de dinamismos, a
saber: el físico, el psíquico, y el social. Donde vemos que el dinamismo físico
es una necesidad natural del organismo sano, demostrado a través de
movimientos, de hacer esfuerzos que los lleven a superar los tipos de obstáculos
propuestos, y que constituye luego, en el desarrollo psíquico del individuo que
logra sus metas. Por otro lado el dinamismo psíquico es la necesidad de
conocer, por un lado, la realidad circundante, incluida las relaciones sociales
y por otro lado la conciencia de sí mismo. Y el dinamismo social es la
necesidad de la personalidad de manifestar su conformidad o no, para conservar las bases de la vida humana,
acorde a las concepciones del mundo que se tenga, y con sus orientaciones de
valor.
Por lo tanto el dinamismo social auténtico
consiste en la inclinación hacia la modificación de las circunstancias de la
vida de las personas, hacia el auto transformarse, y que sea esto útil para sí
mismo y para los demás. Donde reconocemos que a través de los otros, nosotros no convertimos en lo que somos. Esto lo vemos claramente en la sociedad donde
existen propuestas, y si somos productos
de nuestro intercambio social, pero si ese intercambio al que nos hemos
expuesto es tan mediocre que se regodea en la delincuencia y el robo, al saqueo
de los recursos públicos, el vacío de contenido y la visión del menor esfuerzo,
y la visión de largarse del país -acción recurrida desde las épocas de la
colonias-, entonces es mucho lo que nos queda por pensar, decir, y hacer…
Entonces corresponde la
modificación de aquello que es nocivo para el conjunto social o asegurar
aquellos principios que son vitales para sus subsistencia como grupo social. A lo que nos quiere referir V. S.
Mújima es que, sin la existencia de esos
mecanismos de cambio y la poca receptividad frente a las propuestas sanas y de
lograr mejores estándares, que lo que hemos obtenido en los últimos veinticinco
años, podemos estar a la esquina de la perdida completa de la acción
transformadora del tejido social, en otras palabras, otra generación perdida…
Por otra parte entendemos
que la actividad laboral es la fuerza que determina el desarrollo social, el
trabajo constituye la forma principal de la actividad vital de la sociedad
humana y es la condición primaria de la existencia humana. Aquí V. S. Mújima nos deja claro que si dañas el tejido
productor de la sociedad, no pasará mucho tiempo en que llegue la economía
nacional estar en manos de las corporaciones y los estados foráneos. Más cuando
el estado se empecina en desangrar a los que trabajan y a los que quieren y
tienen el deseo de crecer, y esos sectores que son castigados y penalizados por
un estado extractivo, que solo pretende satisfacer su núcleo partidario y
satisfacer sus más opulentas ambiciones personales, con más razón.
Por otro
lado vemos que esas acciones dejan la traza marcada, recibida por los que
necesitan trabajar, aquellos que lo requieren para su supervivencia. Estos –las
mayorías- están siendo educados e inducidos
a ver a sus patrones como sus enemigos y a los que hay que robarles sus
bienes para una satisfacción personal por igual, motivando que los contratos no
deben de ser cumplidos ni honrados, que ser tramposo y oportunista es el
comportamiento a seguir y que tienen
detrás de ellos un estado que los legitima y los protege en sus fechorías. Acciones
estas a imagen y semejanza de los gestores de estas prácticas públicas,
populistas, mediocres, enfermizas, deleznables y mezquinas.
Por otro lado se habla de la necesaria
producción de conocimientos aplicados y emprendurismo, pero esta realidad se ve
enfrentada a trampas jurídicas e impositivas y un estado de derecho vejado. Y para
que todos los tipos de conocimientos y emprendimientos se produzcan, es indispensable cierto tipo de
reflexión, un cierto tipo de actividad mental orientada hacia la comprensión de
las acciones de otras personas. Entendiendo que la actividad del estudio y el
emprendimiento, es siempre la formación y el cambio de sí mismo, y que el
objeto de la actividad de aprendizaje es el propio sujeto, pero orientado a su
intercambio con el grupo y la sociedad.
Entonces para que cada generación nueva,
realice el aprendizaje con éxito, y conforme al nuevo progreso propuesto, es
necesaria una categoría especial de gente que sea capaz de transmitir
conocimientos a las nuevas generaciones y por los medios idóneos. Transmitir la
esencia del conocimiento a través de un aprendizaje eficaz. La actividad del
aprendizaje, debe promover los cambios potenciales que se producen en la esfera
cognoscitiva y personal, del hombre o la mujer. Y si lo que pretendemos
transmitir es el modelo actual conocido, los resultados no se harán esperar,
simplemente estamos en camino de convertirnos en “la casa de los vecinos…”
Pero tenemos algunas posibilidades gracias a la
extraordinaria plasticidad del cerebro humano, pero esa plasticidad no se activa
por evolución natural y espontánea, requiere de un trabajo, de una necesidad,
de una propuesta concreta a las demandas, para que suceda el cambio, y el
cerebro está dispuesto a aceptar esos cambios, pero sin la acción de la voluntad,
no acontecerán ninguno… El acomodo es una de las condiciones que evita que se
de esa plasticidad, la ignorancia es otra, la falta de voluntad es uno de sus
mayores enemigos, conjuntamente con el miedo. Pero cuando esas condiciones son
inducidas por la mezquindad y no por la falta de visión y conocimiento, hay que
tener mayor cuidado, pues el mal es tan nefasto que es imposible removerlo por
siglos, a sabiendas que solo se remueve a través la fuerza y la violencia…
somos testigos de primera mano pues tuvimos que esperar 22 años para que se manifestara la conciencia sobre
la ignominia… además de 500, viviendo en el oscurantismo y 175 viviendo en la
acción de la nada…
Tenemos que
tener cuidado con el contagio, seguimos la ruta de lo inviable, seguimos la
ruta de los que no se entienden unos con otros y donde cada cabeza es un mundo,
y que el estado es el mecanismo de enriquecerse al vapor… Estamos copiando
modelos fallidos, donde las leyes de la dialéctica materialista fueron violadas
por sus propios gestores y promotores, y una de esas leyes: “unidad y lucha de
los contrarios”, fue el primer blanco, y como resultado de la eliminación del
contrario, en otras palabras, quitarte tú
para ponerme yo…, la sociedad entra en una inactividad putrefacta, con la
subsecuente contaminación por la corrupción,
donde los perpetradores tienen tanta angurria y avaricia, pretendiendo quedarse
con cada segmento de producción y comercio de una sociedad, vimos como dichas acciones
terminaron por invalidar la productividad y la competitividad, de lo más sano,
quedando la evolución Darwiniana proscrita, y replicando lo que en un momento motivó
a la sociedad a deshacerse del Sátrapa.
Hoy lo
vemos claramente manifiesto cómo se derrumba los linderos de nuestros vecinos y
como se estrechan las vías, ¿quién nos garantiza que saldremos inmunes de esta
realidad…? No hay espacio en el
extranjero para todo un país, también lo tenemos patentado… entonces al ritmo
que vamos, y que no es a pasito lento,
solo nos espera la anarquía, y dos perros vira latas muertos de hambre, peleando
por un hueso que dejaron sin masa...
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