En un momento dado, fui invitado a participar de un viaje, y
no había más que una oferta, boletas de ida y vuelta, con una propuesta llena de
sorpresas, no definidas… Con destino a la casa de una madre anfitriona, la que simplemente
estaba dispuesta a recibirnos sin condiciones previas, entiéndase: color,
religión, estatura, habilidades personales, belleza, idioma, o cultura, pero tenía
un único requerimiento, el de estar dispuestos a vivir a plenitud, todo aquello
que se presentara en el camino. Acepté sus condiciones y todavía celebro que me
hayan escogido para los fines...
Tomó un largo tiempo de viaje para arribar a mi destino, un
total de nueve meses invernando y durante el proceso, perdí los recuerdos
superficiales, llegué casi en blanco, solo quedaron operantes las funciones
primarias, las que hacían parte del ajuar inicial…
Luego del despertar en el puerto de arribo, con el tiempo
también se despertó la conciencia, y se inició la travesía por el terreno
desconocido. Se dice que los años apaga la curiosidad del ser humano, pero a mí
me deja sin aliento, lo que me obliga a expirar e inspirar todo cuanto me
rodea. Lo mejor de todo es que hay
tantas cosas por aprender, por apreciar, por descubrir, tantas cosas que a
veces el tiempo del boleto de regreso, me preocupa, aunque no tiene fecha
marcada, ¿o sí…?, no sé si me dará tiempo para realizar todo lo emprendido
hasta hoy, pero por lo menos, me tranquiliza que no se me ha notificado ese día
de partida, por ahora…, sé que estoy en lista de espera, mientras, sigo explorando los principios
básicos y los no tanto.
Lograr la comprensión y la luz, es difícil, pero lo bueno es
que si buscas, encuentras. Siempre hay un recodo lleno de tesoros reservados
para ti, es solo cuestión de remar con paciencia y consistencia, no tener miedo
al gran río, a veces es solo dejarse llevar, maniobrando cuando las corrientes
son poderosas, y descansar cuando son mansas,
y cuando te detienes, es necesario romper la inercia, con un poco de
esfuerzo…
Siempre hay y habrá fuerzas para remar, cada uno a su ritmo
y a su justa posibilidad, remar al retorno es impresionante, cuando tienes los
ojos de turista abiertos, aun sea en el patio de tu casa o en la cama donde
reposas para tomar un respiro. Por igual
agradezco a todos los acompañantes, por su preciosa compañía, he recibido
bendiciones de la escases, y a veces de la abundancia, la que abruma cuando no
es sostenida con la lucha, pues los músculos se atrofian por la inactividad, y
se congela el cerebro por la falta de actividad vital, al parecer la curiosidad
y la creatividad son los combustibles idóneos.
Los que se angustian en este viaje, les recomiendo soltar,
cambiar de rumbo, a veces no nos damos cuenta que estamos remando en contra de
la corriente, de un río infinito e impredecible… déjate llevar por el lúdico
placer de remar y nada más, mantén los ojos abiertos, para no perderte los
detalles, estamos llenos de colores, de olores, de sabores, de sensaciones, de
toques, de besos y amores… si eres obtuso, se hace el viaje pesado, a veces
hasta pasar hambre y sed es parte del proceso, para poder saborear lo mejor de
los diferentes mundos, sin juicios de valores o pre-concepciones.
Cuando quieres ser el guía del viaje al que fuiste invitado,
deja un sabor amargo en boca, si permites que te guie el promotor, la vida se
hace más placentera. Permite que fluya el curso, y siempre llegarás a buen
puerto, si te dejas seducir por los espectros oscuros, posiblemente quedarás
varado en las tierras inhóspitas y baldías, y la lucha para regresar al curso,
se hace cuesta arriba.
Afina el discernimiento, deja que se reposen las aguas
cuando están turbias, para emprender de nuevo el viaje justo. Permite que el
corazón sea tu brújula mágica, permite que tu visión sea siempre clara, que tu
mente sea certera y abierta, que tu alma sea un cristal forjado en las
profundidades del destino.
Siempre tendrás lo que quieres y lo que buscas, en este
mundo ilusorio, solo que, si tus deseos son enmarañados, así será tu sendero,
cuantas menos madejas, menos hilos tendrás que desenredar, cuantas menos bocas
y más oídos tengas, más fácil será el discernimiento, y quien te propone un
viaje sin mochila, mantas y botas, de seguro te llevará a un rincón sin salidas,
y el viaje de regreso será un poco más largo y tedioso.
Un día como hoy arribé a este planeta, como tabla rasa, y
por suerte me iré lleno de emociones vividas, sabiendo que a veces se deja para
el final, lo más difícil, como testimonio, pero lleno de recompensas.
Gracias de nuevo a todas las preciosas compañías, no es hoy
tiempo de celebraciones, hoy es tiempo de conmemoraciones… es el día de
despertar en el tiempo, reconociendo que al final, el tiempo es tu mejor
compañero, tu mejor maestro, tu mejor guía… se aproxima el regreso al vacío
eterno, donde solo se llega con el trance volitivo, marcado con la esencia de
la alegría o la tristeza, el amor o el desamor, tú eliges cual será tu
preferida…
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