jueves, 8 de febrero de 2018

La invitación al viaje


En un momento dado, fui invitado a participar de un viaje, y no había más que una oferta, boletas de ida y vuelta, con una propuesta llena de sorpresas, no definidas… Con destino a la casa de una madre anfitriona, la que simplemente estaba dispuesta a recibirnos sin condiciones previas, entiéndase: color, religión, estatura, habilidades personales, belleza, idioma, o cultura, pero tenía un único requerimiento, el de estar dispuestos a vivir a plenitud, todo aquello que se presentara en el camino. Acepté sus condiciones y todavía celebro que me hayan escogido para los fines...
Tomó un largo tiempo de viaje para arribar a mi destino, un total de nueve meses invernando y durante el proceso, perdí los recuerdos superficiales, llegué casi en blanco, solo quedaron operantes las funciones primarias, las que hacían parte del ajuar inicial…
Luego del despertar en el puerto de arribo, con el tiempo también se despertó la conciencia, y se inició la travesía por el terreno desconocido. Se dice que los años apaga la curiosidad del ser humano, pero a mí me deja sin aliento, lo que me obliga a expirar e inspirar todo cuanto me rodea.  Lo mejor de todo es que hay tantas cosas por aprender, por apreciar, por descubrir, tantas cosas que a veces el tiempo del boleto de regreso, me preocupa, aunque no tiene fecha marcada, ¿o sí…?, no sé si me dará tiempo para realizar todo lo emprendido hasta hoy, pero por lo menos, me tranquiliza que no se me ha notificado ese día de partida, por ahora…, sé que estoy en lista de espera,  mientras, sigo explorando los principios básicos y los no tanto.
Lograr la comprensión y la luz, es difícil, pero lo bueno es que si buscas, encuentras. Siempre hay un recodo lleno de tesoros reservados para ti, es solo cuestión de remar con paciencia y consistencia, no tener miedo al gran río, a veces es solo dejarse llevar, maniobrando cuando las corrientes son poderosas, y descansar cuando son mansas,  y cuando te detienes, es necesario romper la inercia, con un poco de esfuerzo…
Siempre hay y habrá fuerzas para remar, cada uno a su ritmo y a su justa posibilidad, remar al retorno es impresionante, cuando tienes los ojos de turista abiertos, aun sea en el patio de tu casa o en la cama donde reposas para tomar un respiro.  Por igual agradezco a todos los acompañantes, por su preciosa compañía, he recibido bendiciones de la escases, y a veces de la abundancia, la que abruma cuando no es sostenida con la lucha, pues los músculos se atrofian por la inactividad, y se congela el cerebro por la falta de actividad vital, al parecer la curiosidad y la creatividad son los combustibles idóneos.
Los que se angustian en este viaje, les recomiendo soltar, cambiar de rumbo, a veces no nos damos cuenta que estamos remando en contra de la corriente, de un río infinito e impredecible… déjate llevar por el lúdico placer de remar y nada más, mantén los ojos abiertos, para no perderte los detalles, estamos llenos de colores, de olores, de sabores, de sensaciones, de toques, de besos y amores… si eres obtuso, se hace el viaje pesado, a veces hasta pasar hambre y sed es parte del proceso, para poder saborear lo mejor de los diferentes mundos, sin juicios de valores o pre-concepciones.
Cuando quieres ser el guía del viaje al que fuiste invitado, deja un sabor amargo en boca, si permites que te guie el promotor, la vida se hace más placentera. Permite que fluya el curso, y siempre llegarás a buen puerto, si te dejas seducir por los espectros oscuros, posiblemente quedarás varado en las tierras inhóspitas y baldías, y la lucha para regresar al curso, se hace cuesta arriba.
Afina el discernimiento, deja que se reposen las aguas cuando están turbias, para emprender de nuevo el viaje justo. Permite que el corazón sea tu brújula mágica, permite que tu visión sea siempre clara, que tu mente sea certera y abierta, que tu alma sea un cristal forjado en las profundidades del destino.
Siempre tendrás lo que quieres y lo que buscas, en este mundo ilusorio, solo que, si tus deseos son enmarañados, así será tu sendero, cuantas menos madejas, menos hilos tendrás que desenredar, cuantas menos bocas y más oídos tengas, más fácil será el discernimiento, y quien te propone un viaje sin mochila, mantas y botas, de seguro te llevará a un rincón sin salidas, y el viaje de regreso será un poco más largo y tedioso.
Un día como hoy arribé a este planeta, como tabla rasa, y por suerte me iré lleno de emociones vividas, sabiendo que a veces se deja para el final, lo más difícil, como testimonio, pero lleno de recompensas.

Gracias de nuevo a todas las preciosas compañías, no es hoy tiempo de celebraciones, hoy es tiempo de conmemoraciones… es el día de despertar en el tiempo, reconociendo que al final, el tiempo es tu mejor compañero, tu mejor maestro, tu mejor guía… se aproxima el regreso al vacío eterno, donde solo se llega con el trance volitivo, marcado con la esencia de la alegría o la tristeza, el amor o el desamor, tú eliges cual será tu preferida…